viernes, 29 de abril de 2011

Ceremonias - Rituales

En la entrada anterior hable de la Semana Santa y dije que es la fiesta religiosa más importante de los católicos. Cada año se repiten una serie de acciones que recuerdan la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Como siempre, me atrae el desmenuzar cada término que involucra un tema, por una parte para contar con un lenguaje común en este espacio, como ya lo he dicho muchas veces, por otro, porque resulta apasionante el camino que el hombre va definiendo en su marco conceptual, con el devenir de los tiempos.

Cómo llamar a este conjunto de acciones que conforman la Semana Santa: Ceremonia o ritual. Filosóficamente la Ceremonia esta constituida por secuencias efímeras de operaciones humanas, que esta delimitada sobre un "fondo procesual", por una apertura y una clausura identificables.

Una ceremonia sería una boda, un funeral, un desfile militar, en cambio no lo es el matrimonio, la muerte de una persona, una batalla. Por tomar como ejemplo la Boda Real, es una secuencia de acciones: la vestimenta, la movilidad, el enlace civil y religioso, la recepción, el viaje, ... por el contrario el matrimonio es una acción humana que se desarrolla en el día a día.

Entonces, la ceremonia se trata de figuras del hacer humano sujetas a normas, y que suponen secuencias operativas de carácter transitorio, que se cierran internamente desde su propia configuración. La ceremonia es un rasgo clave para delimitar antropología / etología, cultura / naturaleza, hombre / animal, pues aunque las ceremonias humanas presentan cierta similitud con los rituales animales, existen grandes diferencias entre ambas y, desde luego, su forma es distinta.

En su estructura general se distinguen cuatro dimensiones o momentos en una ceremonia: constitutivo, distintivo, variacional y contextual, a partir de los cuales se configuran los diversos tipos de ceremonias.

La tendencia a tratar a las ceremonias como si fueran rituales, tienen una amplia base objetiva. Con frecuencia los términos ritual y ceremonia se aplican indiferentemente a secuencias animales o humanas, y esto no es legítimo, como tampoco lo es invocar el criterio de herencia genética y la herencia cultural, por aprendizaje; porque también las rutinas (o rituales) animales son resultado de procesos de aprendizaje.

La espiritualidad de las ceremonias no reside en su contenido, tanto como en su forma.

Durante los primeros siglos del imperio romano, a los gladiadores moribundo se les remataba, como rematan las rapaces a la oveja malherida por el lobo. Pero el rematar del gladiador era realizado espiritualmente, ceremoniosamente: un funcionario, vestido de Mercurio, le atravesaba con una vara dorada. No se sabe de ningún buitre que se disfrace de halcón divino para rematar a la oveja.

A ver si esto ilustrar mejor las diferencias. Los elefantes africanos desarrollan, a falta de agua, un ritual de "abluciones sustitutivas" con arena y este proceso ha sido comparado con las abluciones ceremoniales de los musulmanes, a quienes también les esta permitido realizar sus abluciones canónicas con arena cuando no disponen de agua.

Creo que antes de seguir conviene aclarar a que se llama abluciones. Según la Real Academia Española ablución tiene varias definiciones, una dice que es una forma de purificación por medio del agua en algunas religiones. Otra la define como la Ceremonia de purificación del cáliz y lavarse los dedos que hace el sacerdote católico, después de tomar el vino.

Volviendo al tema, la semejanza es impresionante, pero la diferencia de esencia subsiste: las abluciones musulmanas, con agua o arena, se desencadenan en virtud de un precepto del Corán. ¿ Dónde esta el Corán de los elefantes africanos ?.

Los rituales, en tanto que también son figuras secuenciales, tendrán los cuatro momentos de las ceremonias, lo que quiere decir que las diferencias aparecerán en cada una de estas dimensiones o momentos.

Veamos entonces los momentos. En su momento constitutivo, la ablación de arena de los elefantes no es normativa y su teología también es diferente (las ablaciones musulmanas no tienen como finalidad refrescar el cuerpo, sino purificar el alma).


En su momento distintivo los criterios de apertura y clausura también son diferentes: el elefante se las marca el termómetro, al musulmán el reloj según su momento variacional. Según el momento contextual, las abluciones del elefante tienen un componente fijo de contexto: la temperatura ambiente por encima de los treinta grados, mientras que el contexto de las abluciones ceremoniales está en cierto modo independizado del medio ambiente y su radio es mucho más grande.

Entonces, y para ir cerrando el tema, las ceremonias son más complejas (constan de un número mayor de operaciones) que los rituales. Las ceremonias estarían en la escala de día, mientras que los rituales podrían darse a escala del minuto. La ceremonia, frente al ritual, se propaga por trasmisión cultural, por imitación o por tradición y no puede ser adecuadamente comprendida sin la referencia a los parámetros culturales de las que brotan.

Se puede decir entonces que, la Semana Santa es una ceremonia que se repite cada año, en la que los católicos rememoran su fe y creencias.

Como siempre, puedes profundizar sobre este tema en este sitio donde he acudido para armar esta entrada.

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